Visualizzazione post con etichetta camino. Mostra tutti i post
Visualizzazione post con etichetta camino. Mostra tutti i post

martedì 25 agosto 2015

Etapa 3 - De Palas de Rei a Ribadiso da Baixo

La tercera etapa es una etapa bastante desafortunada. En un primer momento pensé en parar en Melide, el pueblo tan famoso para el pulpo a la gallega. Me sobran días, ya que por culpa del esguince salí de Sarria en lugar de Ponferrada, y una idea seria partir la etapa convencional desde Palas de Rei a Arzua en dos.
Me levanto muy temprano y empiezo a andar, me siento bien y a las 10 de la mañana ya estoy practicamente en Melide. Al entrar en la provincia de A Coruña, me siento realmente contenta y satisfecha. Las conchas se vuelven amarillas y me siento genial.

Entrada a la Provincia de A Coruña
Decido parar en un bar para desayunar y como tengo mucha hambre decido pedir un bocadillo de tortilla de patatas. Primer error del día. La chica me trae un ladrillo de la peor tortilla de España. Compacta y freída en el aceite de un coche. En el estomago la mezcla se convierte en un bloque de hormigón, así que cuando al cabo de una hora llego al famoso templo del pulpo a la gallega, no tengo hambre ninguna.
Pulperia Ezequiel (Melide)
Como todos los peregrinos entran, yo no me voy a echar para atrás. El lugar esta lleno de gente que a las 11 de la mañana se sienta a comerse su ración de pulpo. El olor es nauseabundo y me paso un rato horroroso mientras comparto mi pulpo con unas madrileñas que había conocido la noche anterior en el hostal de Palas de Rei. En principio había decidido parar en Melide, pero al salir del restaurante y con el asco en el cuerpo por la mezcla de tortilla y pulpo (lo siento señor Ezequiel, pero he comido pulpos bastante mejores por ahí) decido ponerme en camino de vuelta. La idea es llegar al pueblo donde habían dicho que iban a parar los italianos, al menos tendré compañía. El problema es que todavía faltan casi 15 kms y la calor empieza a apretar.
Camino un tramo con las madrileñas que no se demuestran muy amigables que se diga, así que largos tramos me los paso sola. En una cuesta super calurosa, agradezco haberme traído el agua termal, que hasta el día anterior me había parecido otro inútil trasto y que me había negado a tirar porque lo había pagado caro (bendida mi tacañeria!). Me ayuda una japonesa a sacarla de mi mochila y le ofrezco a ella también, porque va mas tapada que un apicultor y con una mochila mas grande que ella. Este gesto tan tonto como compartir el agua termal es lo que hace bonito el Camino. Como hemos llegado yo y ella, desde mundos tan distintos, a cruzarnos en la cumbre de una cuesta infernal y a ayudarnos, sin saber nada la una de la otra, es lo que hace que esta experiencia sea mágica e inolvidable.
Cuando veo que faltan "solo" 40km me vuelvo a animar un poco. Una francesa me saca una foto. La cuenta atrás de los kilometros es lo que te mantiene entretenido y que te empuja a no abandonar, a pesar del cansancio y del dolor que, al pasar las horas, se apodera de todo tu cuerpo.

Como una campesina rusa


Después del puente medieval sobre el rio Iso, finalmente llego al albergue. El día es soleado y caluroso. Lavo mi ropa y disfruto de la tarde. Los italianos nunca llegaran, pero compañía no me falta. Se respira tanta paz y estoy tan orgullosa de mi, que ni siquiera las pulgas que me pican en los brazos me sacan la sonrisa.
En el puente de Ribadiso
 Una birra y a prepararse para el dia siguiente que Santiago esta' a la vuelta de la esquina.

La mejor compañera



mercoledì 19 agosto 2015

Etapa 2 - De Portomarin a Palas de Rei

Escribir después de tantos días sobre esta etapa se me hace complicado. Tiene que haber sido la etapa con menos encantos porque apenas me acuerdo de ella. Me acuerdo de largos tramos pegados a la carretera, que hay que cruzar y volver a cruzar en varios puntos. Palas de Rei tampoco tiene nada interesante para visitar, así que casi no hay fotos de ese día.
Portomarin en la primeras horas de la manyana  esta' envuelta en la niebla.

Cruzando el puente a la salida de Portomarin
Es muy pintoresco, pero enseguida las sensaciones buenas se esfuman. El problema mas grande es la mochila. Me pesa demasiado y no consigo acomodarla. Hay momentos en los que me saltan las lagrimas, pero en ningún momento pienso abandonar. Es como si una fuerza te empujara, hay que llegar a Palas de Rei como sea. Allí me espera el Albergue San Marcos (http://alberguesanmarcos.com/), que terminara' siendo el albergue mas nuevo y mas limpio de todo el camino.
Al llegar me vuelvo  a encontrar con los italianos que conocí' el día anterior, a los cuales se han sumado otras chicas italianas. Después de tanta soledad se agradece una cena en companya. Me entra nostalgia de mi tierra, de las cenas con los amigos, de tiempos lejanos, de amigos perdidos en la niebla de los sentimientos.

martedì 4 agosto 2015

Etapa 1 - De Sarria a Porto Marin

Estoy escribiendo este post muchos días después de haber terminado el Camino. Las razones por las cuales no continué con mis entradas diarias han sido varias, pero la más importante ha sido el cansancio. Había estado entrenando por las calles de Barcelona y había llegado a sumar 15kms, pero el Camino es otra cosa y cuando llegas al albergue apenas tienes ganas de ducharte.
Saliendo de Sarria a las 7 de la mañana me doy cuenta que esto no es un paseo urbano. Subidas y bajadas en el medio de la naturaleza. Las mañanas en Galicia son bastante frescas y el sol está escondido detrás de las nubes y la niebla y aprendes a agradecerlo porque cuando el sol se asoma, con el llega la calor y el paseo ya se hace menos placentero.
Durante la etapa me doy cuenta que hay una verdadera multitud caminando conmigo, gente de todas las nacionalidades y de cualquier edad. Hay quien camina solo como yo, quienes van en grupos numerosos, parejas, todo tipo de gente. Conozco unos italianos muy simpáticos y las horas pasan más rápido. Con ellos cruzo la marca de los 100km y me siento muy bien conmigo misma. Ya llevo 12 kms y siento que lo puedo lograr.




De todos modos es cuando me quedo sola, después de unas 3 horas, que empiezo a sufrir. La mochila me pesa muchísimo y no consigo acomodarla. El pie me duele y la calor se está haciendo insoportable. En Internet había leído que Portomarin queda al lado de un embalse y todo lo que quiero en ese momento es ver el agua, ver el pueblo, ver cualquier cosa que tenga el aspecto de un centro urbano. Quiero casas, quiero una cama. Nunca hubiera pensado que llegara a desear tanto una cosa tan simple como un colchón.
Finalmente, como un espejismo en el medio del desierto, aparece el pueblo y el famoso embalse. Mi felicidad es indescriptible.



Para entrar en Portomarin hay que cruzar el puente de la foto. A la entrada del pueblo hay una escalera y he maldecido cada escalón, sobre todo porque cuando llegas al pueblo, empieza la cacería al albergue. No había reservado nada y me empiezo a preocupar cuando los primeros tres albergues me dicen que están completos. Finalmente me indican uno que podría tener lugar y efectivamente la señora que lo lleva (Albergue Casa de Carmen, privado, €10, 32 camas, Tel 982 532 294) me dice que soy la primera en llegar. Que alegria mas grande! El lugar se ve limpio y tranquilo. Escojo una cama en la sombra y finalmente puedo descansar. 
Por la tarde me doy un paseo por el pueblo que es realmente muy bonito. Todo sabe a paz y a tranquilo y la ansiedad hoy se ha quedado en Sarria y espero que ahí se quede.  
Iglesia de Portomarin

Adentro de la iglesia de Portomarin

domenica 12 luglio 2015

De Ponferrada a Sarria - Día 2 - 11/07/15

Al levantarme en Ponferrada, después de una noche de mucho calor, me doy cuenta que armar una mochila es un arte y es evidente que yo no la tengo. Todavía no he empezado el camino, pero ya me estoy dando cuenta de que muchas cosas son perfectamente inútiles. Porque le he traído una crema para el cuerpo si nisiquiera en casa la uso? Eran necesarios tres botes de crema solar?
Después de haber luchado durante media hora con la mochila y haber tomado un café (con churro gratis incluido) me marcho para la estación de autobuses de donde sale el primer bus para Lugo. Ahí cambiaré para Sarria. Mientras el autocar se mueve a través de verdes colinas y viñas, agradezco no haber intentado la etapa por O Cebreiro, ni siquiera con el pie en perfectas condiciones me habría parecido fácil.
Al llegar a Sarria, gracias al plano que me ha dejado Roger, encuentro rápidamente mi paraje para la noche y con mucha sorpresa me atiende una señora italiana que me indica donde se encuentra el restaurante del hijo, una pizzería con mucho ambiente, y donde, por supuesto son todos italianos. Me sorprende la cantidad de compatriotas que estoy encontrando. 
La habitación que he reservado es muy bonita y prácticamente hasta la noche tengo un piso para mi sola, todo un lujo por 18 euros al día. 
A medida que pasan las horas, empiezo a pensar sencillamente en "Donde me he metido?" y lucho para que lo que una vez mi psicóloga llamó "ansiedad anticipatoria" no se apodere completamente de mi. Pienso y me repito, una y otra vez, que si estoy aquí es para demostrar a mi misma que lo puedo hacer, que soy capaz de superar mis miedos y que ya no pueden formar parte de mi. Ya lo que me hizo daño es parte del pasado, es hora de soltar la mochila que voy arrastrando desde hace demasiado tiempo. 
Mañana se parte y hay que intentarlo como sea.


sabato 11 luglio 2015

Hacia Santiago - Día 1 - De Barcelona a Ponferrada

Salgo de Barcelona con una resaca importante. Es tiempo de despedidas, de cerrar etapas y brindar al comienzo de algo nuevo. 
Quizás brindamos demasiado, pero no tanto como para renunciar a este viaje que llevo años soñando y planificando. Otro motivo para no ir seria el esguince en el pie que me hice justo unos días antes, pero hay algo que me llama, que constituye para mi un reclamo irrenunciable. 
El tren de Barcelona a Ponferrada parece no llegar nunca, pasamos primero por Zaragoza y puedo observar las cigüeñas que se han adueñado de todas las cimeneas como elegantes guardianas de los tejados. 
Después Pamplona, los campos verdes, los molinos de viento. El tren sigue entre campos de girasoles y me siento agradecida de poder disfrutar de estos paisajes. El tramo entre Burgos y León es una infinita campiña de trigo amarillo. Finalmente llegamos a Ponferrada, rodeada de verdes colinas, pero a pesar del alta hora de la tarde, todavía hace mucho calor. Creo que, a pesar de no tener claro por donde voy a empezar el camino, lo importante es conseguir la credencial. Después de un poco de incertidumbre inicial (es la primera vez que voy de Dora la Exploradora), voy a buscar el Albergue del peregrino. Me dirijo hacia el Castillo de los Templarios y justo después veo una casita que resulta ser la Oficina del Peregrino. 



Adentro, sumergido en una multitud de folletos, con un ventilador que apenas remueve el aire caliente, está Roger empeñado en una conversación telefónica acerca de un problema con el ordenador. Roger como todos los hispano-hablantes piensa que vengo de Rusia o de Slovaquia  y se sorprende cuando saco mi Carta d'Identitá. Le pregunto si, estando como está mi pie, es aconsejable subir a O Cebreiro. Roger, que no para de hablar, me confirma que para dar un día más de descanso a mi píe, no es mala idea salir de Sarria, así que me prepara la credencial y me indica por donde pasa el Camino por si quiero hacer un trozito mientras me acerco a mi hotel. El hotel que he escogido no está en una posición muy conveniente para la estación de autobuses de donde tendré que salir, pero estaba barato y es muy nuevo y tranquilo. Ceno un bocata en el bar de enfrente y me voy a la cama porque todas estas novedades me han dejado agotada.